domingo, 1 de julio de 2012

El gran dilema femenino, guardar o tirar todo

El mensaje social es contradictorio. Hay que consumir más, pero vivir en ámbitos cada vez más despojados. Un vistazo al alma femenina y su apego o desapego a esas cosas que han hecho, o no, parte de su historia. A todas les debe haber pasado de abrir un cajón y encontrarse con una entrada de cine, un ticket de avión, la tarjeta de alguien que no podemos recordar, un anteojo roto y una cantidad de papeles y cosas que ocupan espacio y juntan polvo. Al lado de estos recuerdos de nada aparecen otros que nos hacen volver al pasado, o que pensamos iban a tener utilidad en algún futuro indeterminado.


Algunas deciden tirar todo sin discriminar. Otras se prometen ordenarlo en un momento cercano y están quienes ahí mismo ponen manos a la obra y eligen lo que les parece más precioso o, al menos, digno de seguir en ese limbo que alberga esa absurda mezcla que somos cada una de nosotras.

Desde distintos ámbitos se declara que conviene tirar para que el lugar que ocupa lo que ya no sirve sea ocupado por lo nuevo. Es posible que sea cierto, pero para equilibrar la balanza están los coleccionistas.

En la televisión argentina, se puede ver el programa norteamericano Hoarders (Obsesivo compulsivo), que en cada capítulo se dedica a mostrar el caso de personas que sufren el llamado Síndrome de Acumulación Compulsiva. Personas que llegan a vivir en condiciones insalubres, atiborradas de objetos inútiles y aisladas porque inevitablemente se torna patológico.

Los psicólogos consultados prefieren no rotular esto cómo síndrome, sino más bien como síntoma que “por sí mismo describe un problema que se asocia a temáticas diversas” afirma la psiquiatra y psicóloga Mónica Favelukes, coordinadora del Centro de Investigación y Orientación comunitaria Arnaldo Rascosky.



Es difícil desprenderse de objetos, cartas, prendas y de tantas cosas que tienen valor sentimental aunque ya no nos sirvan, no funcionen o esten viejas y rotas. Es un miedo que se siente al pensar que si la botamos la necesitaremos y ya no lo tendremos y tambien se debe tomar en cuenta el ahorro, por lo general son o somos tacaños las personas que se nos hace difícil abandonar nuestras cosas. 

Obviamente esto trae varios problemas de salud por todo el polvo que acumula y sucio que puede afectar las zonas respiratorias y la vida en compañía seria casi imposible pues se necesita de espacio personal para cada quien pero cuando este no esta, suele ser un absoluto desastre y la persona compulsiva puede quedarse totalmente sola y apartada del  mundo.

Es un sentimiento espiritual de estos compulsivos ya que el guardar las cosas y no desecharlas nos hace sentir que respetamos todo lo que nos dan, nos regalan, compramos, incluso lo que nos encontramos en algún lugar tan inutiles como piedras y caracoles, simplemente no lo podemos botar.  Si, me considero una persona acumulativa compulsiva o por lo menos tuve un momento muy fuerte que lo era, tan fuerte que caía en depresión cuando uno de mis familiares me tomaban las cosas para botarlas o regalarlas ya que yo no las usaba, el llanto era extenso por una razón que nadie que no haya experimentado ese apego por lo que se tiene, no podrá sentirlo.

Recuperarse lleva su tiempo y mucha fuerza de voluntad, también de conciencia a la hora de comprar cosas simplemente por comprarlas y no necesarias. Uno de los lugares que mas me causa tentación de comprar cosas que no son netamente necesarias son los famosos "Chinos" como se les dice aquí en Venezuela, por su gran variedad de objetos y su precios super bajos y accesibles. Pero se debe ser fuerte y de seguro mejorara la calidad de vida de todos nosotros porque nos sentiremos mas limpios, mas grandes y espiritualmente frescos, llenos de paz. Si se puede combatir esto que a mi parecer es una enfermedad que yo la viví y que afortunadamente me curé.



Fuente: http://www.clarin.com/buena-vida/tendencias/Dilema-femenino-guardar-tirar_0_727727477.html

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